Gran Bretaña se precipita al caos económico por el brexit

Gran Bretaña se precipita al caos económico por el brexit

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Londres.- El gobierno conservador británico y el Banco de Inglaterra coincidieron ayer en sendos informes en predecir un escenario apocalíptico para la quinta economía del mundo, si dentro de 13 días la Cámara de los Comunes no aprueban por mayoría simple (326 votos de 650) el acuerdo de brexit suave, firmado la semana pasada por la primera ministra Theresa May y los líderes de sus todavía 27 países socios de la Unión Europea (UE).
En el informe del gobierno de May se reconoce, por primera vez, que incluso una salida acordada amistosa de la UE —el próximo 29 de marzo—, no evitará que la economía salga dañada. En el mejor escenario, que sería aprobar el plan de May y luego renegociar con la UE un acuerdo de libre comercio, el PIB caería hasta un 3.9 por ciento en 15 años. En caso de que el Parlamento británico apoye a la mandataria, pero el gobierno no logre posteriormente un acuerdo con sus antiguos socios comunitarios, el PIB caería un 4.5 por ciento.
Recesión. Aunque el pronóstico de brexit suave es malo, no sería comparable al escenario catastrófico en caso de que el Parlamento no acepte el plan de May y se llegue a la fecha del 29 de marzo con una traumática salida de la UE.
Según el gobierno, un brexit  duro provocaría un desplome del PIB de 9.3 por ciento, más profundo que la caída de 8 por ciento ocurrida tras la crisis financiera de 2008. Habría que remontarse a la Gran Recesión de los años 30 para encontrar una situación similar, alerta el informe.
En paralelo a este escenario pesimista, el Banco de Inglaterra presentó otro que aporta otros datos preocupantes: la libra perdería un 25 por ciento de su valor, causando así una situación inédita, ya que, por primera vez, la libra valdría menos de un euro. Una consecuencia de esta depreciación es que se dispararía la inflación al 6.5 por ciento y los tipos de interés podrían incrementarse hasta un 5.5 por ciento.
“Lo menos malo”. Con su informe, el gobierno mete presión a los parlamentarios, al demostrar con datos que una salida de la UE sin acuerdo —como quieren los euroescépticos— sería mucho peor que una retirada negociada. El 11 de diciembre, día de la votación, saldremos de dudas.