Dos Soles, reflexión dancística que se escenificará en el Teatro de la...

Dos Soles, reflexión dancística que se escenificará en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris

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Dos Soles, reflexión dancística sobre la responsabilidad del hombre ante la catástrofe, se presentará el domingo 11 de noviembre a las 18:00 horas en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, que celebra el 130 aniversario de la relación diplomática entre Japón y México.

Dos Soles se atrevió a hablar acerca de los tiempos y dilemas, a veces inciertos que se viven: la geo-política, un abuelo muerto en Hiroshima y Einstein –la ciencia en tiempos y al servicio de la guerra permanente–, el reloj nuclear (un consejo científico internacional) más cerca de la hora cero y los discursos que exacerban el odio, entre otros temas. El contrapunto es la alternativa de paz en medio del recrudecimiento de una violencia inédita para un mundo que no mucho tiempo antes había apostado a la hospitalidad y abolición de fronteras.

“¿Por qué hablar de Hiroshima?, nos hemos preguntado con el director, ¿por el accidente de Fukushima? o más bien ¿por la actual efervescencia sobre el ‘cambio de interpretación’ de la constitución japonesa cimentada sobre la paz y no la compra de armamento? Decimos ‘Si’ a estas preguntas; si, pero también se trata de mirar el riesgo de que se repita nuevamente una catástrofe –y nos ahogue la vergüenza–, ahora en un ‘aquí’ que ya es posible en muchas otras latitudes”, afirma la producción. Una de las preguntas que hace la propuesta es: ¿cómo llegamos a esto?, a la creación de un artefacto con un poder de destrucción equivalente al doble del calor del Sol y que todavía puede dejar daño con un radio de decenas de kilómetros, permanente, en el que las células de miles de formas de vida se desintegraran en una variada diversidad de sufrimiento. “Como descendiente –afirma el director–, de las víctimas de Hiroshima, como creador y como un ser humano no puedo evitar tratar este tema; Y creo que voy a trabajar sobre ese tema durante toda mi vida, desde diferentes modos o puntos de vista”. El proyecto articula una idea sobre la paz y el sentido de empatía. “Nuestra danza no se propone exhibir derroche de talento y virtuosismo sino de exponer la vulnerabilidad de la existencia -la metamorfosis en la duración- en el tiempo. La nuestra es una danza de la longevidad y el deseo de expresar la idea del legado”, subraya la producción.

El proyecto coreográfico Dos soles, co-producción binacional Japón-México, cuenta con la dirección general y artística de Kumotaro Mukai y Espartaco Martínez, coreógrafos que se conocieron en la legendaria y de mayor resonancia compañía de butoh, Dairakudakan.  A diferencia de la danza del movimiento y cuerpo, el butoh emerge desde la evocación imaginativa, de que la que también se puede decir que es memoria y esta a su vez palabra, un relato que nos recuerde el olvido que ya no hay fuego, pero también que nos recuerde que está escondido.

Las imágenes indisociables de los gruñidos, gritos y lamentos enfrentados al fuego; el ejercicio de la memoria es casi danza pues ahora se aviva, al tiempo se consume entre recuerdos y olvidos. Un músico, un poeta, antes de esculpir el drybling flamenco flota en una bruma de humo y tabaco.