Central de Abastos sigue en el olvido, entre bacheos e inseguridad

Central de Abastos sigue en el olvido, entre bacheos e inseguridad

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Considerado uno de los centros de abasto más importante del país y de América Latina, la Central de Abastos de Iztapalapa ha sido víctima de la voracidad de sus administradores, se han invertido grandes cantidades de dinero para garantizar la seguridad de las miles de personas que acuden diariamente a este sitio tanto a expender sus productos como a comprar las mercancías que ahí se ofrecen al mayoreo y menudeo, los asaltos a mano armada, la prostitución y el tráfico de estupefacientes son de los principales problemas que arrastra desde hace unos años, aunado a los problemas que ha generado la mafia de alquiler de los diableros, el comercio informal y las concesiones de algunos servicios.

Durante la gestión del virrey de Azcapotzalco Sergio Palacios Trejo, en un video de youtube es increpado en un evento, donde un comerciante le reclama airadamente “el país y la Central de Abastos están sangrando… porque los administradores la han sangrado, México, Oaxaca, Guerrero y Chiapas, la Bajas Californias y todo México… las familias exigimos que se haga justicia que nuestras instalaciones de la Central de Abastos, a este evento no nos invitaron porque existen intereses eso es de psicología… hablan y no hacen nada queremos que nos acompañen a caminar por las instalaciones para que conozcan en qué condiciones se encuentran”.

Le reprochan “necesitamos apoyos para que vean en qué condiciones estamos trabajando, se han tenido reuniones y no nos escuchan, hablan de una situación que no existe y dista de toda realidad, ustedes no nos representan necesitas que a la Central se le hagan obras de mantenimiento y otras, el Fideicomiso está lleno de corrupción, hacen oídos sordos a nuestras peticiones”.

En otra grabación subida en las redes sociales los locatarios de la Ceda piden unirse para “defender su centro de trabajo, principalmente a los clientes quienes sufren daños en sus unidades por los baches que se encuentran a lo largo del inmueble y que no han reparado, los lodazales y la basura que se tiene en gran parte de esas instalaciones, la falta de suficientes elementos de seguridad para que la gente pueda realizar sus actividades, requerimos de psicólogos para recuperar nuestra salud mental, ya que vivimos constantemente con la angustia de que en cualquier momento las bandas que operan en la Central nos asalten”.

Asimismo, en un plantón realizado el año pasado en las instalaciones de este centro de distribución y venta de productos, refieren que “esto ha traído serias consecuencias para la imagen y finanzas de los comercios, con esa situación la gente ya no quiere venir, no le han dado el mantenimiento necesario para su optimo funcionamiento, solamente hacen eventos para la foto y presumir que están trabajando”.

Reconocieron que no todo en las autoridades del Fideicomiso son negligencias y falta de atención, “el coordinador de seguridad pese a no contar con los elementos y equipo necesarios para su labor hace hasta lo imposible, porque haya vigilancia en los pasillos, y en las áreas de carga y descarga, y otros sitios, es ya una exigencia que todo servidor público que venga a dirigir la Ceda sepa administrar sino que mejor ni venga, se han cumplido ya más de 36 años de saqueos en la Central ya basta”.

En la noche y madrugada es otro mundo

Una vez concluidas las actividades cotidianas en la Central de Abastos de Iztapalapa, se vive otra historia que podría ser sacada de algún filme estadounidense de acción, hace unos años se decía que en ciertos sitios se convertían en casino, donde bodegueros y transportistas hacían apuestas millonarias no solamente de dinero en efectivo, sino también en especie y no era cualquier cosas eran camiones cargados de mercancía diversa, los que se jugaban.

También en algunos locales había manejo de ventas de alcohol, una que otra casa de citas en la zona de paraderos, así como la presencia de sexoservidoras que ofrecían sus servicios a bordo de cabinas de tráileres, camiones e incluso en la vía pública, esa era parte de la vida roja en este inmueble.

Trascendió que por la noche y madrugada llegaban camiones o tráileres con cargas de chile u otras especies, en donde se escondían remesas de mariguana principalmente proveniente de estados como Morelos, Guerrero, Michoacán y otros, que incluso la misma policía preventiva que estaba a cargo de la vigilancia se encargaba de proteger, aunque las autoridades no confirmaron o no quisieron darle seguimientos a estas denuncias, por lo que se convirtió en una historia urbana que circula entre las más de 2 mil 200 colonias de la Ciudad de México.

En el anonimato comerciantes de la Ceda referían que grupos de entre cinco a ocho personas, movían los paquetes de plástico, ya que resultaba más fácil que las arpillas o costales con mercancía, mientras que había dos o tres personas cuidando en las inmediaciones. Luego los cargadores se escondían los paquetes en la chamarra y desaparecían.

Relataban “no podemos abundar más, la misma policía los protegía, son como dos  grupos los que controlan el tráfico de drogas, así como a bandas dedicadas al secuestro y a asaltantes que se hacen pasar como trabajadores, analizan y siguen la rutina de la víctima para después actuar”.

Debido a que es una zona de constante movimiento de circulante y de transacciones en efectivo, no había que desaprovechar la oportunidad para que colocar centros de diversión, donde la venta de alcohol no cumplía con la normatividad vigente para esos sitios, algunos de ellos se encontraban en el área Federal Central de Abasto, en las afueras las personas que gozan de las emociones fuertes, pueden conseguir con los “viene viene” o con los “burros” o “dealers” dosis de mariguana y cocaína que siguen siendo las preferidas entre los adictos sin problema alguno. Gran parte del problema radica para que se haga una auditoría a la Ceda, es que desde el 6 de mayo de 2013, el Fideicomiso de la Central de Abasto dejó de estar sujeta a la Ley de Transparencia, pues no recibe recursos públicos.

Este es en general el panorama que dejó Sergio Palacios Trejo como Coordinador y Administrador General, quien no quiso atender el tema de los antros y apenas el pasado 26 de junio informó sobre un programa de mejoramiento de vialidades y patios de maniobra, que quedó en buenas intenciones hasta el momento, aunque si reportó que se realizaron mejoras en mil 500 metros cuadrados de superficie de rodamiento, pero los baches siguen abiertos en distintos circuitos.

El PAN pidió en su momento blindar el centro de abasto

En su momento asambleístas han solicitado a las autoridades capitalinas vigilancia en la Central de Abastos CDMX, pues afirman, se cometen alrededor de poco más de 100 asaltos o robos durante las madrugadas a bodegueros, de ahí que pidan reforzar la vigilancia en los alrededores de este lugar de abarrotes y la promoción de una nueva cultura de denuncia entre los comerciantes que ahí laboran.

La Central de Abastos de Iztapalapa, después de la Bolsa Mexicana de Valores, es el Centro Comercial más importante del país, en una superficie de 327 hectáreas y diariamente recibe a más de 500 mil personas que hacen transacciones de compra y venta en sus tres mil 755 bodegas y dos mil 500 locales comerciales. Desde ahí, se abastecen tianguis, mercados, escuelas, hospitales, centros comerciales, fondas, restaurantes y muchos más establecimientos que dan servicio a más de 20 millones de personas.

Antes de ganar las elecciones de 2018, la entonces candidata a la jefatura de Gobierno Claudia Sheinbaum Pardo, se comprometió a acabar con el principal problema de la Central de Abastos que es la corrupción y rescatarla, “no queremos que sea botín político y de nada, queremos que funcione como abasto para la metrópoli, y una buena parte de la República, los abastecedores calculan ingresos de alrededor de mil millones de pesos y no hay transparencia”.

Refirió, “en peaje la pasada administración reporta ingresos de 350 millones aunque los comerciantes y transportistas dicen que son de 800 millones, de esos niveles es la corrupción imperante por lo que es necesario una auditoria y transparencia para rescatarla, si hay recursos, lo que se requiere es reinvertir que se genera para que haya un programa integral para ella con transparencia”.

La problemática se resumió en cinco puntos, falta de transparencia en los recursos del Fideicomiso, inseguridad, basura, ambulantaje y falta de mantenimiento fomentados por la corrupción.

En diciembre pasado la Comisión de Abasto del Congreso de la Ciudad de México respaldó las acciones de renovación estratégica que comienza a poner en marcha la Central de Abasto  (Ceda) por medio del Coordinador y Administrador General, Héctor Ulises García Nieto, quien dijo que se diseñan acciones para abatir el rezago en materia de seguridad e infraestructura a corto plazo, sin embargo, el cambio no se nota y los comerciantes y consumidores de este centro de abastos son los que pagan las consecuencias.