CEESP advierte sobre limitantes al sector privado para participar en Pemex

CEESP advierte sobre limitantes al sector privado para participar en Pemex

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El nerviosismo de los inversionistas se mantiene en un entorno en el que la fragilidad de Petróleos Mexicanos (Pemex) demandará más recursos del gobierno federal, derivado de la limitación que se da a la participación privada, afirmó el sector privado.
“En un ambiente de recursos escasos sin fuentes alternativas, de un considerable gasto social y la elevada necesidad de inversión, podrían surgir presiones adicionales sobre las finanzas públicas y los niveles de deuda”, alertó el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
El debilitamiento de la actividad económica ha generado un ambiente de cautela que ha comenzado a incidir en los flujos de inversión productiva, advirtió.
Este entorno proviene en buena medida del nerviosismo generado, primero, por las promesas de campaña que anticipaban programas asistenciales con un limitado impacto en el crecimiento de la economía, pero un importante costo para las finanzas públicas, además de cambios severos en materia de políticas públicas y segundo, por las decisiones y políticas instrumentadas que han ido acumulando incertidumbre en los mercados.
Agregó que la sensibilidad de los mercados a eventos que pueden afectar la dinámica de la actividad productiva del país es elevada y su respuesta puede reflejarse en menores flujos de inversión productiva propiciando un crecimiento económico débil, limitando la capacidad de generación de empleos y bienestar de la población.
“Evaluar la coyuntura es fundamental si se quiere tener los elementos necesarios para hacer propuestas e implementar políticas que conduzcan a un mayor dinamismo de la economía. La certidumbre es un activo importante que incide positivamente en el crecimiento económico y la percepción crediticia del país, refirió el organismo privado aglutinado en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
En su Análisis Ejecutivo semanal, el CEESP explicó que las opiniones de las calificadoras no responden al tipo de gobierno en turno, sino a un análisis técnico de la situación financiera. En este sentido se debe recordar que ya se han observado situaciones similares en materia de calificación.
El 31 de marzo del 2016 Moody’s rebajó su perspectiva de calificación crediticia de México de estable a negativa en buena medida por el riesgo que implica para el gobierno federal inyectarle liquidez a la Pemex, así como por un débil rendimiento económico.
Meses después, el 23 de agosto, la calificadora Standard & Poor’s bajó a negativa la perspectiva de las calificaciones de largo plazo de México, considerando que podría darse una reducción de la nota crediticia en los siguientes 24 meses si el nivel de deuda o la carga de intereses presentaba un deterioro mayor a lo esperado.
Evidentemente las condiciones mejoraron y la perspectiva crediticia retomó su estatus de estable tiempo después, que “es precisamente lo que se espera en esta ocasión”.