Vinculan a proceso al “Gober Precioso” Mario Marín por tortura

Vinculan a proceso al “Gober Precioso” Mario Marín por tortura

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José Ángel Somera

El juez II de distrito en materia penal con residencia en Cancún, Quintana Roo, dictó el auto de vinculación a proceso en contra del exgobernador de Puebla Mario Plutarco Marín Torres (a) “El Gober Precioso” por su probable responsabilidad en el delito de tortura en perjuicio de la periodista y escritora Lydia María Cacho Ribeiro.

La Fiscalía General de la República (FGR) a través de la Fiscalía Especial en Materia de Derechos Humanos (FEMDH), mencionó que Mario Plutarco fue detenido hace poco más de una semana en la colonia Cumbres de Figueroa en el municipio de Acapulco, Guerrero, por elementos de la Policía Federal Ministerial en cumplimiento a una orden de aprehensión en su contra por hechos sucedidos en el año 2005.

La dependencia a cargo de Alejandro Gertz Manero recordó que en ese año Mario Plutarco Marín Torres, en su carácter de gobernador del estado de Puebla, y a solicitud del empresario José Kamel Nacif Borge -quien se sintió afectado por la publicación del libro de Lydia Cacho “Los Demonios del Edén”-. instruyó a personal de la Fiscalía de Justicia de la entidad, castigar física y psicológicamente a la víctima derivado de su actividad periodística.

Marín Torres se encontraba prófugo desde el año 2019, cuando la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), aportó pruebas suficientes a las autoridades judiciales para imputarle su probable participación como autor mediato de la comisión del delito de tortura.

Indicó que el proceso penal en contra de Mario Plutarco Marín Torres, se suma a la detención y procesamiento de otras cinco personas involucradas en los hechos, dos de las cuales ya han sido declaradas culpables a través de sentencia condenatoria, a la fecha existen otras cuatro órdenes de aprehensión vigentes en contra de autores materiales, mediatos e instigadores.

Reveló que en este caso, Mario Plutarco Marín Torres era buscado incesantemente por un grupo de inteligencia de ministerios públicos de FEADLE y elementos federales que se dedicaron a cumplir con las órdenes de aprehensión existentes.  Se realizaron varios cateos en domicilios en Puebla, se le siguió el rastro por los estados de Puebla, Morelos y Guerrero, en donde finalmente fue capturado el pasado miércoles por el grupo especial en cumplimiento a una orden de cateo obtenida por el Ministerio Público el día anterior.

Incluso se creó un grupo de trabajo especial dentro de la Fiscalía General de la República a través de la FEADLE, que incluyó analistas de información, policías y agentes del Ministerio Público, quienes retomaron una investigación olvidada y desatendida en años pasados. Se realizaron diversos análisis de contexto, nuevas entrevistas y se estableció una argumentación jurídica innovadora.

La FGR apuntó, como resultado de todos estos trabajos, se presentó una consignación en contra de ocho personas que incluía a Mario Marín como autor intelectual y cabeza de una estructura organizada de poder (gobierno de Puebla), de la cual se aprovechó para favorecer a su amigo José Kamel Nacif Borge, quien se sintió afectado por la publicación del libro de Cacho Ribeiro, “Los Demonios del Edén” donde se relataba la forma de operar de una red de pornografía y pedófilos, en donde se relacionó a personajes de la política de esa época.

De acuerdo a la investigación presentada por la FEADLE, Kamel Nacif instigó a Mario Marín aprovechándose de haber participado económicamente en su campaña política para ser gobernador, pidiéndole que se castigara a la periodista por sus publicaciones y entrevistas. Mario Marín, teniendo una “deuda moral” con Nacif accedió y utilizó a la entonces Policía Judicial del estado para castigar a la periodista a través de ejecutar una orden de aprehensión en su contra por difamación, durante el traslado desde Quintana Roo a Puebla, la torturaron y amenazaron psicológicamente.

A su llegada a Puebla, Mario Marín ordenó que se estableciera una imagen pública de que Lydia Cacho había sido tratada adecuadamente haciendo parecer que había sido detenida por mujeres, cuando estas se incorporaron minutos antes de llegar a presentarla a los medios de comunicación.