Celebraron los 60 años de «La Dolce Vita», película legendaria de Federico...

Celebraron los 60 años de «La Dolce Vita», película legendaria de Federico Fellini

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Una obra maestra, una fuente de inspiración para los años por venir («La grande bellezza» de Paolo Sorrentino es el homenaje más reciente) y un ícono del «made in Italy»: basta decir «La Dolce Vita» para pensar en Italia, en la bella Anita Ekberg en la Fontana di Trevi y en el indolente y apuesto Marcello Mastroianni.

«La Dolce Vita» es Italia, en todo el mundo. El film de Federico Fellini, que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes con un jurado presidido por George Simenon, que logró el Oscar al Vestuario (Piero Gherardi) y otras decenas de premios internacionales, cumple 60 años y otros tantos de influencia cultural.

Está incluida en todas las clasificaciones de películas que hicieron la historia del cine mundial, y pese a una recepción negativa de la crítica, pedidos de censura eclesiástica y prohibición para menores de 16 años, es el sexto film más visto en Italia desde 1950 hasta ahora.

Solo en el año de su estreno lo vieron 13,6 millones de personas, y las fotos de las filas fuera del cine fueron inmortalizadas en «Divorzio all’italiana» de Pietro Germi y «Nuovo Cinema Paradiso» de Giuseppe Tornatore.

El preestreno fue en cine Fiamma de Roma (hoy cerrado) en la noche del 2 al 3 de febrero, y en el Capitol de Milán el 5 de febrero: los silbidos cubrieron el sonido de los aplausos.

Según la leyenda, el maestro de Rímini recibió hasta salivazos. «La sconcia vita» (La vida indecente) tituló el Osservatore Romano en un comentario anónimo (atribuido a Oscar Luigi Scalfaro, futuro presidente de la República).

Los jóvenes pensaron en un «film del pecado», esos que se van a ver con un hermano mayor, mientras Fellini recibió en un solo día en Milán 400 telegramas que lo acusaban de ser comunista, traidor y ateo.

Escrito con Ennio Flaiano, Tullio Pinelli (y Brunello Rondi), fotografiado por Otello Martelli y con la célebre música de Nino Rota, el film producido por Angelo Rizzoli y Peppino Amato (después de que Dino De Laurentiis se fue), fue rodado en Roma entre la primavera y el verano boreal de 1959, entre la casa de Fellini -es decir Cinecittà- y varias locaciones en la capital.

 Via Veneto fue totalmente reconstruida en estudios, mientras la Fontana di Trevi: según la leyenda, la nórdica «Anitona», Anita Ekberg, no tuvo problemas para permanecer en el agua gélida, mientras un Mastroianni recalcitrante tuvo que darse fuerza con fuertes bebidas alcohólicas.

Pero la gran protagonista del film es Roma, aquella a caballo entre los años 50 y 60 donde se mueve Marcello (Mastroianni), un periodista que se ocupa de chismes mientras se ve frustrado en su ambición de ser escritor, atraído por la buena vida, la aristocracia y mujeres como la inquieta y aristocrática Maddalena (Anouk Aimee).

60 años después, más allá de las escenas de culto y del imaginario que instaló, iestá claro que el visionario Fellini anticipó una muy actual época de «fake news» y mezcla de crónica con chismes, además de crisis de las élites sociales y culturales cuyos decadentes ritos aristocráticos rozan lo patético.