Carece de resultados tangibles la política de seguridad de López Obrador

Carece de resultados tangibles la política de seguridad de López Obrador

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José Ángel Somera

El director general del Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (ONC) Francisco Rivas, dio a conocer ayer que “pese a las declaraciones que insistían que se habían logrado resultados, la narrativa no se sustenta en datos que dan. En el ONC nos dimos a la tarea de analizar los datos de incidencia delictiva desde un enfoque cuantitativo y cualitativo, revisamos el 1er Informa de gobierno del presidente Andrés López Obrador a la luz de los documentos rectores de la política de seguridad, así como la totalidad de las conferencias mañaneras.Esto permitió concluir que a casi un año de esta administración carecemos de resultados tangibles de la política de seguridad”-

Advirtió, “de mantenerse las actuales tasas, 2019 cerrará con la mayor tasa de homicidios dolosos, de feminicidio, de robo a negocio, de trata de personas y, narcomenudeo. Será el segundo peor año en materia de extorsión, el quinto peor año en materia de secuestro y, el octavo peor año en materia de robo a transeúnte.“Es decir, las condiciones de seguridad en el país del año pasado a este empeoraron dramáticamente”.

En conferencia de prensa, Rivas aseveró “la promesa de recuperar la paz y disminuir la violencia en México desde el inicio de la presente administración solo quedó en el discurso y la narrativa del gobierno federal. La incidencia delictiva continúa en ascenso y es un hecho de que este año será el más violento de la historia contemporánea del país”.

Durante la presentación del estudio “La Seguridad de los Mexicanos: Lo prometido aún es deuda”, subrayó “pese a la suma de declaraciones y la construcción de documentos, no se especiada de qué manera las acciones, programas, cambios legales e institucionales van a producir los efectos esperados como tampoco se establecen indicadores precisos para saber los resultados de esas transformaciones”.

Refirió, en octubre pasado el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, afirmó que se había llegado a un punto de inflexión del homicidio, “al realizar un análisis exhaustivo de la incidencia de este delito confirma que sí hubo una inflexión de este ilícito, pero no por el efecto de acciones de la presente administración, dado que inició al final del sexenio pasado y que esta lo que implica es un menor crecimiento de dicho delito. En ningún caso involucra que el comportamiento haya cambiado y que los homicidios vayan a la baja”.

En cuanto al proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación para 2020, el director del ONC, sostuvo que para obtener resultados favorables en seguridad se requieren recursos suficientes para que se puedan lograr dichos objetivos, lo que contradice las acciones de este gobierno ya que de 2018 a 2019 se tuvo un recorte presupuestal para el total de gasto en seguridad y justicia lo que afectó plazas, operación e insumos de policías, procuradurías y fiscalías de todo el país. Pese a la narrativa oficial de mayor eficiencia, que podría mitigar dichos recortes, no hay evidencia de la mejor utilización de los recursos y programas sociales.

Francisco Rivas recomendó al gobierno federal definir una estrategia a partir de evidencia que permita identificar con claridad objetivos, plazos, indicadores de desempeño y de resultado, con mecanismos de articulación entre autoridades.

Dotarla de recursos suficientes (esto implica crecer el gasto en por lo menos un 200%), redefinir la política social para que esta atienda con mayor precisión los grupos en condición vulnerable, incorporar a la estadística oficial las tentativas de homicidio, feminicidio y extorsión.

Destacó, “en los programas sociales del gobierno federal permanecen los mensajes relativos a la reducción de la base social a la criminalidad a partir de estos, pero sin explicar a detalle los mecanismos causales ni presentar una métrica diferente de su mera asignación. Lo anterior  permite inferir que no se cuentan con problemas focalizados y más bien se aprovecha el diseño de estas acciones para relacionarlas con el tema de inseguridad”.

Recalcó, “a casi un año de este gobierno  es evidente que el reto en materia de seguridad sigue vigente, esperaríamos que la administración pública finalice la etapa de reconocimiento y dimensión de los retos que en materia de seguridad enfrenta, esperaríamos observar un verdadero punto de inflexión en la capacidad de articulación, operación y evaluación de las acciones y programas para contener y disminuir el fenómeno delictivo y sus causas estructurales”.