Alejandro Moreno promete una nueva etapa para la militancia priista

Alejandro Moreno promete una nueva etapa para la militancia priista

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Con la promesa de trabajar de buena fe y para devolver al partido lo perdido, el exgobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, asumió ayer como nuevo presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Mi única condición para participar en la elección interna por la presidencia del PRI, era que pudieran votar los militantes, que la voluntad de quienes integramos este gran partido pudiera expresarse en las urnas; fue mi condición y fue el criterio que más defendí durante los meses previos a la campaña.

Porque estoy convencido que la militancia no solo es el activo más importante del PRI: nuestra militancia es el partido. Debemos iniciar juntos esta nueva etapa del partido, entendiendo que la fortaleza de nuestros adversarios es muchas veces la consecuencia de los errores de quienes desconocieron y traicionaron nuestra militancia.

El partido no puede asumir los costos de quienes tomaron decisiones equivocadas, dijo.

Quiero que mi presidencia al frente del partido marque el inicio de una nueva etapa para el priismo; una nueva etapa en que la militancia sea reconocida; esa militancia que hizo que nuestra elección pasara a la historia como una de las más concurridas de cualquier partido político a nivel nacional.

Luis Donaldo Colosio quiso recuperar el valor de la militancia, democratizar el partido para que la voz de la base siempre fuera escuchada.

El proyecto quedó prácticamente truncado. Lo que yo planteo es recuperarlo y proyectarlo para construir el PRI del Siglo XXI. Por eso no vengo aquí a decir un discurso atado a nada y atado a nada y atado a nadie.

Lo que vengo a decir es el primer discurso de la nueva era del Partido Revolucionario Institucional. Cuatro temas muy importantes pueden situar el punto de partida, para definir el partido que queremos.

El primero, es tener muy claro quiénes somos ideológicamente; el

Hay a quienes les agota hablar de principios ideológicos; ha de ser porque no los tienen. La gesta revolucionaria del siglo pasado derivó en un proyecto de nación que descansa, en lo general, en nuestra Carta Magna, y en lo particular, en el eje de diversos artículos constitucionales.

De ahí se desprende el Estado Constitucional de Derecho, en tanto que la incorporación de derechos sociales en beneficio de las mayorías, conceptualizó el Estado Social de Derecho. Y así lo concebimos los priistas.

Hoy, no es ni se trata de partidos de masas, sino de causas. Por eso, vamos a convertir al PRI en el cauce de las causas de la sociedad, para volver a ganar las elecciones.

Ahora bien, el PRI no solapará a nadie, pues cada caso tiene nombre y apellido; pero tampoco permitirá persecuciones derivadas de vendettas políticas.

No se puede judicializar la política, ni politizar la justicia. El respeto al Estado de Derecho es fundamental para la estabilidad de la política nacional.

Por ello, asumimos, eso sí, la obligación de endurecer el acceso a cargos de elección popular y de trabajar en la formación de políticos con ética pública, priistas de valor y de valores, militantes que prestigien al partido por su capacidad y por su compromiso con nuestra nación.

Desde aquí les digo, a todos nuestros correligionarios y en especial a los más críticos, que sé lo que representan y que los he escuchado, y que con su participación incorporaremos la esencia de sus posturas, siempre con respeto y con diálogo permanente. Todos debemos de poner de nuestra parte, para salir muy unidos y muy fortalecidos.

Hay que tener claro que México ha cambiado y los políticos tienen que cambiar, las recetas del pasado, ya no sirven en el presente y menos para el futuro; temas como la seguridad pública del país, el crecimiento económico y el desarrollo social, son fundamentales.

El México del mañana, no puede ser este, marcado por los homicidios la incertidumbre económica y la pobreza, es una realidad que no puede ser la de los próximos años, más allá de los colores de cada quien, hay un gris en el cielo nacional que tenemos que aclarar con el trabajo y el esfuerzo de todos los mexicanos, con el talento y la capacidad de todos pero sobre todo con el amor que le profesamos a nuestro país.