Aksenti Danza Contemporánea presentará Nisi Dominus en el Teatro de la Ciudad...

Aksenti Danza Contemporánea presentará Nisi Dominus en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”

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Nisi Dominus presenta dos opuestos ligados por un vaso comunicante: la sangre. Este líquido preciado en El reflejo inefable es la fuente de supervivencia del vampiro. La sangre humana es el alimento preservador de la vida y vial de una existencia poderosa y solitaria. Nos confronta con la imposibilidad de mirarnos al espejo. ¿Qué simboliza un reflejo inexistente sino la incapacidad de realizar una introspección, de mirar nuestro interior? La parálisis, la condenación perpetua de ser siempre el mismo, la permanencia en el limbo de la inmutabilidad y la muerte en vida son los problemas existenciales de este ser marginal escondido siempre en la oscuridad a quien la eternidad, sin embargo, le cobra la mitad de su tiempo privándolo de la luz en un enclaustramiento inevitable. Un cazador de almas y recolector de sangre que vive para no ver la luz del día, sino para encontrarse con las tinieblas. ¿Es nuestra oscuridad interna mucho más lóbrega que la externa? Una existencia sin propósito, por último, ¿nos condena a la soledad?

Nisi Dominus habla de la bendición y la luz de un ser supremo, pero también se relaciona con la redención y con la sangre. La prosperidad llega a través del sacrificio, la dicha a través de la muerte. Desde tiempos remotos cuando aún nos agrupábamos en clanes, el sacrificio de un chivo expiatorio que pagara por todas las faltas del grupo social funcionaba como un ritual catártico por medio del cual se contenía la violencia. Si como individuos podemos depositar nuestros pecados y nuestras faltas en un tercero, nos habremos salvado de nuestros impulsos y viviremos en bonanza. El ser supremo del que habla el salmo 127 que exige que le ofrendemos nuestra vida y nuestros actos para que sean válidos, para que nos bendiga y nos dé hijos. Él a cambio, dentro de nuestra tradición, ofrecerá a su propio hijo sacrificándolo. En ambas situaciones dependemos del derramamiento de sangre y nos encontramos como esclavos de la circunstancia en específico. ¿Elegiremos alguna de las dos opciones? ¿Una existencia con propósitos nos otorga compañía pero nos mantiene cautivos al rito de la sangre?

«El mal es el mal. No se origina de las circunstancias sociales. No es cuestión de la falta de acceso, ni siquiera lo controla Dios. Se trata de una fuerza humana totalmente distinta», afirma Leszek Kolakowski.

Nisi Dominus

La fe es la convicción de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve”, Hebreos 11,1.

Música: Antonio Vivaldi. Dirección artística y coreografías: Duane Cochran; intérpretes: Ana Paulina Esparza, Marely Romero, Rubí Hernández, Cristian Fuentes, Rodolfo Aguilera, Jonathan Villeda, Omar Vélez y Esteban Arias.

Miércoles 24 de julio, Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris” a las 20:30 horas.