Regresa Alfredo Reyes Logounova con la OFCM

Regresa Alfredo Reyes Logounova con la OFCM

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Han pasado 17 años desde que Alfredo Reyes Logounova debutó como solista con la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) y el joven músico violinista aún experimenta la emoción y nervios de compartir escenario con los músicos de la agrupación capitalina.

Bajo la dirección de José Areán, el sábado 4 y domingo 5 de octubre, el violinista se presentará con la orquesta de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli, para interpretar como solista el Concierto para violín del creador ruso Dmitri Shostakovich.

Al respecto Alfredo Reyes señaló: Dmitri Shostakovic es considerado un artista universal que compuso a partir de experiencias que vivió y que le hacen ser permanente.

“Es un compositor que nos tiene que llegar a todos y que se comunica con la humanidad. Él habla de los problemas de la humanidad, de superación y de historia; es un creador tremendamente complejo y muy estricto en las formas de composición.

Sin embargo, no tiene un tiempo específico y eso lo hace ser siempre actual”, opina.

Por esas razones, explica, es un honor ser solista en la interpretación del Concierto para violín, uno de las partituras más monumentales que existan para ese instrumento y que plasma el virtuosismo con el que Shostakovic componía.

“Se trata de uno de los más grandes escritos para violín y es tremendamente demandante para el solista, el director y la orquesta”, comenta. Detalla que su dificultad se centra en su extensión -cerca de 40 minutos-y altísimas demandas técnicas. No obstante, “es uno de los conciertos más bellos y de los que uno sueña con tocar siempre”.

La pieza, precisa, se integra por cuatro movimientos -dos lentos y dos rápidos- en los que el autor refleja no sólo su angustia sino la del pueblo soviético tras el paso de la Segunda Guerra Mundial.

“El primer movimiento es un nocturno, muy oscuro casi que huele a muerte; el segundo es rápido y podría decirse que es música alegre pero en realidad es tremendamente sarcástica; el tercero es casi un himno a los caídos en toda la reciente historia rusa para terminar con una burlesca sin olvidar una cadencia muy demandante para violín”, cuenta.

Incluso, refiere el violinista, el concierto fue escrito en 1948, uno de los periodos más difíciles de la vida del compositor. “En ese año se llevó a cabo una de las pugnas más grandes contra el mundo artístico de ese país, Shostakovic cayó en desgracia entre las autoridades y por tanto el concierto no pudo ser estrenado hasta dos años después de la muerte del dictador Stalin en 1955”.

Aún con la complejidad de la pieza, Alfredo Reyes rechaza experimentar en algún momento temor por su interpretación no sólo de ésta, sino de cualquier composición. “Siempre siente uno algo de nervios y presión,  pero nunca temor. Para hacer algo tan bonito cómo va a sentir uno temor, por el contrario, es emoción”, dice.

En sus presentaciones del sábado 4 y domingo 5 de octubre la OFCM también interpretará Sinfonía No. 41, Júpiter, pieza que Wolfgang A. Mozart compuso en 1788 y que destaca por su alta precisión técnica sino por ser la última de las 41 sinfonías creadas por el pianista y compositor austriaco.