Ortega Cuevas ha creado una “bomba de tiempo” que puede estallarle

Ortega Cuevas ha creado una “bomba de tiempo” que puede estallarle

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Moisés Ruedas S.

El director del Sistema de Transporte Colectivo (STC-Metro), Joel Ortega Cuevas sigue estando en el “Ojo del Huracán”, pese a que dejó de ser señalado como el principal orquestador del escándalo de la línea 12, aún sigue manteniendo conflictos con el sindicato de trabajadores del metro, quienes siguen pidiendo su renuncia, sin tomar en cuenta su negro pasado cuando fue secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal.

En el año 2013 los empleados del transporte público más utilizado por los habitantes de la metrópoli aumentaron sus peticiones,  anteponiendo la inmediata  destitución de Ortega Cuevas y del gerente de Seguridad Institucional, José Alfredo Carrillo.

Cartulinas con los reclamos contra Joel Ortega se podían observar en estaciones concurridas como Pantitlán, Chabacano, Pino Suárez y Tacubaya,  donde a estos dos personajes los califican de “policías corruptos”, aunque en algunos corrillos de la SSPDF no les gusta que al exdelegado de Gustavo A. Madero, lo consideren policía “será de escritorio y nada más vino a voltear de cabeza la corporación, y nada más trajo conflictos con la Procuraduría capitalina en su afán de protagonismo, y con PGR por hacerse de atribuciones que no confieren a la policía preventiva.

En el caso directo de José Alfredo Carrillo, este comenzó a cobrar fuerza en mayo de 2008 cuando Joel Ortega, entonces secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, nombrado por Marcelo Ebrard Casaubon, le confirió la responsabilidad de la abortada Unipol en la delegación Gustavo A. Madero, cuyo punto álgido fue el fallido operativo en la discoteca News Divine de la colonia Nueva Atzacoalco que terminó en la muerte de 12 personas, donde a decir de muchos gran parte de la culpa fue de Ortega Cuevas en su afán de protagonismo quiso acaparar los reflectores dejando a un lado a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, en ese entonces a cargo de Rodolfo Félix Cárdenas, quien también tuvo que ser cesado de su puesto por este dispositivo irregular.

También hay que recordar que durante su gestión al frente de la jefatura delegacional de  Gustavo A. Madero, Joel Ortega Cuevas, permitió el aumento del ambulantaje, los lupanares y giros rojos, la prostitución que incluso se practicaba en las inmediaciones de la Basílica de Guadalupe, el aumento de las extorsiones y clausuras “por debajo del agua” de negocios y centros nocturnos, ya que no querían entrarle con la cuota que les fijaba para permitirle trabajar.

Ortega Cuevas vs Espino Arévalo

El titular del STC mantiene un fuerte conflicto con líder del gremio del Metro, Fernando Espino Arévalo, que se derivan de las negociaciones por la basificación de 2 mil 300 trabajadores, que permitiría al Sindicato l control del 98% de los trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo.

En 2013 el líder del sindicato del Metro, Fernando Espino con ayuda de otros funcionarios del STC comenzó a inconformarse por la forma en que Joel Ortega Cuevas comenzó la revisión y distribución de PATR y de contratos de empresas privadas. Los agremiados de Fernando Espino comenzaron una contraofensiva que sólo podía observarse en andenes y cajas expendedoras de boletos al interior del Metro, la petición hecha a través de cartulinas fue directa exigían la salida de Joel Ortega del Metro.

A Joel Ortega y su equipo de colaboradores que llegaron con él desde que Mancera le dio el nombramiento, les llamaron abiertamente en estas cartulinas “policías corruptos”.

Posteriormente, los trabajadores comenzaron a ventilar la verdadera inconformidad del sindicato contra el exsecretario de seguridad pública, a quien acusaron de contratar a nuevas empresas para dar mantenimiento a la Línea 12 del Metro, la llamada “Línea Dorada”, que desde que fue inaugurada por Marcelo Ebrard Casaubon ha presentado múltiples problemáticas de operación.

Las acusaciones de algunos sindicalizados, Ortega Cuevas habría contratado a cuatro empresas para dar mantenimiento nocturno a rieles, líneas eléctricas, andenes y trenes de la Línea 12, dejando de lado a la empresa Lander, que presta dicho servicio y a los trabajadores del sindicato.

En el pliego petitorio que hizo oficial el sindicato exigieron que “el mantenimiento en Línea 12 a trenes e instalaciones fijas, es materia de trabajo de nuestra empresa y debe realizarse por los trabajadores del Metro. No aceptaremos intrusos en nuestra fuente de trabajo”.

Por lo que, Fernando Espino Arévalo declaró la guerra frontal al exsecretario de Seguridad Pública y a su equipo, muchos de los cuales fueron sus colaboradores en la SSPDF. A la inconformidad de los sindicalizados se fueron sumando otras áreas del Metro que decidieron unirse para hacer un frente común contra la nueva administración.

En este conflicto, salió a relucir el nombre de Lucero Helena Ocampo Nájera, conocida como “La Barbie”, quien comenzó a gestar un movimiento para “levantar en armas” a los comerciantes que poseen un Permiso Administrativo Temporal Revocable.

Hace cuatro años Ocampo Nájera se había desempeñado como subgerente de Administración de PATRS durante la administración de Francisco Bojórquez al frente del Metro. A los actuales operadores se les explicó que sus permisos estaban en riesgo ya que Joel Ortega Cuevas y su equipo podrían disponer de ellos y retirarlos en cualquier momento.

Supuestamente esto se creó, presuntamente a espaldas de Joel Ortega y del propio jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, la Asociación Mexicana de Permisionarios (AMPCO) que opera permisos indistintos para operar los sanitarios, la venta de comida e infinidad de servicios en el Metro.

A la cabeza, Lucero Helena Ocampo, quien logró reunir a más de 380 comerciantes que operan más de 2 mil 400 locales en la red del sistema de transporte colectivo de la capital.

Mientras esto ocurre en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) se mantiene en la congeladora un proyecto para efectuar una inversión superior a los 4 mil millones de pesos al Metro, cada año, para mantener trenes y rehabilitar sus instalaciones, el cual sigue en proceso, de ahí que los anuncios de mejoramientos en el transporte aún no se hayan cristalizado, tal es el caso de la remodelación de la estación Revolución que ahora está cerrada en su dirección a Taxqueña, la colocación de escaleras eléctricas, las mejoras en los convoyes, pese a que Ortega Cuevas principal promotor del alza a cinco pesos, prometiera que con esto se mejoraría el servicio.

Presuntamente, el gobierno de Miguel Ángel Mancera tendría que destinar al menos 30 millones de pesos en su administración exclusivamente para reparar los 380 trenes con que cuenta la red naranja de la capital. Los recursos también se emplearían para mejorar algunas de las vías que cuentan con 35 años de antigüedad, muchas sin el mantenimiento necesario.

El panorama presentado ante la ALDF por el propio Espino Arévalo describe un diagnóstico grave del Metro que pone en grave riesgo a los usuarios. Según el mismo, al menos 96 trenes que salen a dar servicio a los pasajeros requieren reparación inmediata, pues cuentan con problemas en el frenado y la tracción.

Los vagones más dañados se localizan en las líneas 5 y “A”, por lo que es urgente cambiarlos por nuevos, o en el menor de los casos darles mantenimiento.

Negro pasado

Joel Ortega Cuevas, quien desde que ocupó un cargo en la Secretaría de Transportes –antes Instituto del Taxi-, inició su fortuna personal con la venta de licencias y placas a taxistas “pirata”, demostrando una gran capacidad de  corrupto.

Ahí están un sinnúmero de denuncias y no se ha podido hacer nada, cuando fue delegado en GAM, sobraron pruebas de su gran capacidad como deshonesto, prueba de ello es la compra del cine Futurama en 10 millones de pesos, que era propiedad del GDF y en complicidad con la exjefa de gobierno Rosario Robles Berlanga, en vez de cederlo a la demarcación hicieron el gran negocio, seguido del jugoso presupuesto que hasta la fecha se ejerce para crear el famoso Centro Cultural Futurama, que hasta hace poco fue remodelado tras más de ocho años y unos 250 millones de pesos, con cargo a los contribuyentes.

También se encuentra la desaparición del jardín del paradero Indios Verdes que Joel Ortega convirtió en mercado para ambulantes de aquello años, las propiedades que adquirió ya siendo titular de la SSPDF, en la calle Matanzas, en Lindavista; hotel en Avenida Montevideo; Hummer H2, taxis, por mencionar solo algunas.

Lo anterior sin tomar en cuenta la desviación de recursos públicos como camionetas a las puertas de su casa y la de su mamá, en Avenida  Puerto Rico, Zacatenco. Además, el personal de seguridad para su beneficio.