Formación de trabajadores, clave para productividad y competitividad

Formación de trabajadores, clave para productividad y competitividad

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Invertir en los trabajadores, en la innovación, estimular el comercio y el diálogo social es esencial para enfrentar el crecimiento del desempleo mundial, aseveró la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

De acuerdo con su informe sobre tendencias del empleo, con más de 201 millones de trabajadores desempleados en 2017, un incremento de 3.4 millones en comparación con 2016, las empresas, en particular las pequeñas y medianas, desempeñan un papel crucial en la creación de puestos de trabajo decente en todo el mundo.

Afirmó que la decisión de las empresas de ofrecer una formación formal a sus empleados permanentes está asociada con salarios más altos, mayor productividad y costos laborales unitarios inferiores, mientras que de intensificar el uso del empleo temporal está asociado con salarios más bajos y menor productividad, sin ninguna repercusión sobre los costes unitarios de la mano de obra.

El organismo hizo notar que los datos indican que, en promedio, las empresas que proporcionan formación formal a sus empleados permanentes a tiempo completo pagan salarios 14 por ciento más altos, son 19.6 por ciento más productivas y competitivas gracias a costos laborales unitarios 5.3 por ciento inferiores en comparación a las que no ofrecen formación. Por otra parte, en promedio, las empresas que tienen una proporción 10 puntos porcentuales mayor de empleados temporales pagan salarios 2.6 por ciento inferiores, son 1.9 por ciento menos productivas y no son más competitivas en términos de costes laborales unitarios. Ante estas condiciones, el organismo internacional advirtió que el lento desarrollo de las pequeñas y medianas empresas perjudica el empleo y la economía. Hizo notar que entre 2003 y 2016 el número de empleados a tiempo completo en este sector casi se duplicó y el porcentaje del empleo total atribuible a estas empresas aumentó de 31 por ciento a casi 35 por ciento. Sin embargo, indicó, el año pasado su contribución al empleo total se estancó. Entre 2015 y 2016 el aporte de las pequeñas y medianas empresas al empleo total permaneció prácticamente igual, pasando de 34,6 a 34,8 por ciento. De acuerdo con el informe, abundó, las empresas del sector privado generan la mayor parte del empleo mundial. Tan sólo en 2016, aproximadamente 2.8 mil millones de personas estaban empleadas en la iniciativa privada, lo cual constituye 87 por ciento del empleo total. Además, entre 2003 y 2008 el crecimiento de los empleos permanentes a tiempo completo en las Pymes fue mayor que en las grandes empresas, en promedio 4.7 puntos porcentuales más en el caso de las pequeñas y 3.3 puntos porcentuales más elevado en el caso de las medianas. Sin embargo, aclaró la OIT, esta cuota de crecimiento del empleo en las PYME no se repitió durante el período 2009-2014. Sostuvo que en las economías en desarrollo que estas empresas representan 52 por ciento del empleo total, frente a 34 por ciento en las economías emergentes y 41 por ciento en las economías desarrolladas.