Se cumplen 55 años de la muerte de Marilyn Monroe

Se cumplen 55 años de la muerte de Marilyn Monroe

0 180
Marilyn Monroe permanece viva a 55 años de su fallecimiento, a través del cine, el diseño, el arte y, fundamentalmente, en el imaginario popular, como ícono sexual del siglo XX.
El 5 de agosto de 1962, cuando fue hallada sin vida en su casa de Los Ángeles, nació un mito. Si Norma Jeane Mortenson (su verdadero nombre) hubiese podido apreciar lo que su partida generó, tal vez hubiera disipado sus serios problemas de autoestima, que fueron la fuente de todos sus males.
Además, si como muchas versiones indican, no se trató de un suicidio, quienes tuvieron la intención de guardar ciertos secretos, incluso algunos de Estado, no hicieron otra cosa que gritarlos a voces: la sospecha de homicidio, que inició como una versión fantástica y se fue fortaleciendo a través de los años con nuevos datos, hizo que la frágil figura de Marilyn se ganara el amor y la admiración hasta de aquellos que se le habían resistido, si es que existía alguno.
Tal vez la historia hubiese sido otra si todavía estuviese con vida: tendría 91 años y la imagen de su belleza insolente e intacta se hubiese desvanecido. Para una estrella eso sería tal vez peor que la muerte, aunque podría pensarse que no para la atormentada joven de California, quien antes que admirada quería ser amada. Algo que buscó desesperadamente y en vano en todas sus relaciones sentimentales.
Su horizonte era el amor definitivo y, al parecer, creía haberlo hallado cuando se enamoró del entonces presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy. Un romance que era un secreto a voces, del mismo modo que lo son las sospechosas causas de la muerte de Marilyn.
En 1946, tras trabajar en una planta de construcción de aviones, un fotógrafo de modas la descubrió. Al poco tiempo, le sugirieron que cambiara su cabello castaño por el rubio platino que la hizo famosa y más tarde, con las propuestas de Hollywood, Norma Jean devino en Marilyn Monroe. Entre 1947 y 1962 rodó treinta películas y se consagró como comediante en: “Los caballeros las prefieren rubias” y “Cómo casarse con un millonario”, ambas en 1953, por cuyo desempeño ganó el Globo de Oro a la Mejor Actriz en 1954.
Pese al éxito profesional, logrado en tiempo récord, Marilyn no era feliz. Acaba de fracasar su matrimonio con el jugador de béisbol Joe DiMaggio -era su segundo intento, el primero había sido con un mecánico de aviones, James Dougherty- y comenzaba a cansarse no solo de su imagen de “sex-symbol” sino del acoso permanente por parte de los directivos de los grandes estudios.
Intentó disipar su complejo de inferioridad intelectual tomando clases de teatro en el Actors Studio de Nueva York con Lee Strasberg, quien fue una figura paterna para la actriz y le propuso protagonizar obras como: “Un tranvía llamado deseo” y Anna Christie.
En 1956 su matrimonio con el dramaturgo Arthur Miller, fue una unión sorprendente ya que el escritor, que pertenecía a la élite intelectual de izquierda estadounidense contraía enlace con una mujer, supuestamente superficial y frívola. Los agoreros no se equivocaron: Marilyn fue solo un trofeo para Miller y fue rechazada en los círculos intelectuales, por lo que el vínculo se marchitó muy pronto.
Mientras tanto, se sucedían los rodajes turbulentos -la actriz siempre llegaba tarde y había que repetir las tomas muchas veces- y las depresiones, a lo que se sumaba el consumo de alcohol y barbitúricos.
Con todo, la filmación de “Una Eva y dos Adanes , junto a Tony Curtis y Jack Lemmon, fue un éxito rotundo que le valió a Marilyn otro Globo de Oro a la Mejor Actriz en 1960.
Los últimos meses de la vida de la actriz tienen muchas zonas oscuras, como su romance con Kennedy y más tarde con el hermano de éste, el senador Robert, quien estuvo en la casa de Marilyn el día de su muerte y con quien tuvo una terrible discusión, según revelaron más tarde testigos.
El 5 de agosto de 1962, a las tres de la madrugada, su ama de llaves la encontró muerta en su cama. Había un frasco vacío de Nembutal  (barbitúrico que solía consumir) sobre la mesa de noche, lo cual hacía pensar que se había suicidado.
El sargento de policía Jack Clemons, dijo años más tarde: “Según todos los indicios, sospeché que se trataba de un asesinato”. Sin embargo, permanece el halo de misterio.