Falleció arzobispo de la iglesia ortodoxa Antonio Chedraui

Falleció arzobispo de la iglesia ortodoxa Antonio Chedraui

0 215

Ayer por la mañana falleció el arzobispo de la Iglesia Ortodoxa de México, Antonio Chedraoui Tannous, en su casa de la Ciudad de México.

Con 85 años, Chedraoui era líder de la Iglesia Ortodoxa en México y Centroamérica.

De acuerdo con la Iglesia Ortodoxa de Antioquia, las exequias serán en la iglesia de San Pedro San Pablo, en Huixquilucan.

“Su Beatitud el Patriarca Juan X de Antioquía, El Santo Sínodo de Antioquía y La Arquidiócesis de México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe anuncian con gran pesar la partida a la casa del Señor S.E.R. Metropolita Antonio Chedraoui”, confirmó a través de su página de internet.

En El Día la palabra de México se le recuerda por varios de sus pensamientos.

“En México debemos de regresar a nuestros principios, a nuestras raíces, a nuestros ideales mexicanos, sentirnos verdaderos mexicanos, defender a nuestra patria. Debemos luchar por el bien de la patria, no debemos nada más estar gritando, criticando de una y otra cosa, tenemos que regresar a los ideales mexicanos, llamo a ala mexicanización, eso es lo mejor que podemos tener como arma para afrontar los problemas que nos enfrentamos. Viene navidad y  hago un llamado a todos que luchemos por la paz, luchemos por nuestros principios luchemos como mexicanos respetando los derecho de los otros como dijo Benito Juárez “El respeto al derecho ajeno es la paz”, la paz en el mundo”.

Fueron éstas las palabras del Arzobispo de la Iglesia Apostólica Ortodoxa, Antonio Chedraoui Tannous, un clérigo de la Iglesia Ortodoxa de Antioquia, desde su nombramiento como obispo en 1966. Descendiente de una familia de media clase pero religiosa, la cual lo dirigió a su camino de la fe.

“Tuve un amigo de la familia que era médico, siempre me decía: ¿oye porque no te vas a ser clérigo? Al menos deseo verte un día obispo y besarte la mano. También un sacerdote de la familia que era muy religioso y también me entusiasmaba.”

Fueron esas grandes personas que fortalecieron y entusiasmaron al Arzobispo para iniciar este camino. A sus 13 años fue al seminario, donde se la pasaba bien y estaba contento, aunque  en esos tiempos no contaba con luz eléctrica, ni instalaciones hidráulicas, tenían un pozo del cual sacaban agua para bañarse. Todo esto fue dejando algo en su mente y en su corazón, de ahí nació un cariño especial para el seminario. A sus 18 años le otorgaron una beca para irse a estudiar teología a Grecia, después de 2 años estudiando se pasó a la Universidad de Atenas. Al llegar a sus 20 años le ofrecieron la nominación del diacono, la cual acepto.

“Después me estaba gustando esta vida y en mi naturaleza me gusta servir a la gente y siguiendo este paso y llegue a donde llegue.”

El camino no fue fácil, como en cualquier suceso hay obstáculos. Cuando llego a un grado el cual lo eligieron, el patriarca de aquel se oponía, pero aun así el Arzobispo Antonio Chedraoui acepto la nominación. “Cuando amenazo, le dije aquí estoy y después no duro tanto la batalla”. Cuando mandan al arzobispo a México, el patriarca creyó que el arzobispo se aburriría, regresaría y así fracasaría en su vida, pero lo que no se espero es que aquí México se volvería su segunda casa.

“Vine aquí a este país tan maravilloso, tan hospitalario, me entregue rápido a la sociedad mexicana, hice amistades, hay mucha gente que me envidia por tantas relaciones y amistades que ahora yo me considero ganador, él se fue, que en paz descanse, pero yo sigo viviendo y luchando por este país tan maravilloso y este pueblo amable, querido y me encariñe con ello. Hasta me lanzaron de candidato al patriarcado y debajo del agua lo estaba haciendo para que no me llegaran a elegirme, para estar en México porque no quiero dejar México y ya hasta hice mi tumba debajo de la nueva catedral.”

Cuando el arzobispo llego a México teníamos un sistema antirreligiosos, por lo cual el tardo 4 meses para obtener la visa, ya que a él le habían ofrecido entrar como profesor, pero él se negó y espero para poder entrar como obispo. Gracias a esa experiencia, fue que el arzobispo trabajo en fortalecer amistades, estrechar lazos y consiguió visas para los libaneses sin costarles nada, ya que anteriormente los turistas libaneses pedían las visas a coyotes que les cobraban 5,000 dólares por una visa.

Uno de los momentos que impacto al arzobispo a lo largo de su vida fue el recibimiento del pueblo mexicano, su hospitalidad. Cuando llego a México, tenía un colega obispo el cual fue su compañero de estudios, en ocasiones cuando lo invitaba a ir a descansar 15 días a Miami, no lograba estar más de 3 días, porque extrañaba el calor humano que se ve aquí en México, la hospitalidad, el saludo y eso que nos identifica como mexicanos.

“Yo voy a seguir luchando y llamo también a todos mis colegas obispos, sacerdotes a todos que luchemos por México, que luchemos por el ideal humano aquí, a fuera o donde estemos, porque hoy desgraciadamente las cosas están pasando en donde nosotros estamos dormidos por eso está pasando lo que está pasando. Debemos enseñar, debemos hablar mucho a través de la prensa, de la radio, de la televisión, a través de todo enseñando a la gente como tiene que portarse, como tiene que conservar los ideales de nuestro pueblo porque ya los hemos alejado de todo, hoy en el mundo por eso estamos viviendo como estamos viviendo, por eso la iglesia debe de dar acto de presencia, debemos estar presentes en todo para ver qué es lo que se puede corregir, que es o cómo podemos enseñar a nuestra juventud para alejarse de eso de las drogas y de esas cosas.”

El obispo Chedraui Tannous nació el 17 de enero de 1932, en Trípoli, Líbano. Y ha expresado “Soy mexicano por mi voluntad, yo escogí la nacionalidad mexicana con todo el orgullo que puede tener un ser humano”

Un libanés orgullosamente mexicano, que nos ha demostrado ser un verdadero “Amante de México”, no de palabras si no de hechos. Que desde su llegada a este país ha luchado incansablemente por el bienestar, por ayudar, por defender y querer a nuestros mexicanos, que ha dado todo por servir a nuestra gente y que el mensaje más grande que lleva es que aquí hay un pueblo vivo, hay un pueblo mexicano luchador, que unidos, en paz, en armonía, seremos el cambio que México necesita.