Julia y Mau brillaron en el Festival Siguiente Escena 2014

Julia y Mau brillaron en el Festival Siguiente Escena 2014

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Volar era su objetivo. Julia Sánchez cursaba el 8° semestre de la carrera de Arquitectura y Diseño Industrial en la UNAM, y justo durante su estancia estudiantil en Cuba, el huracán Vilma arrasó con la escuela porteña. Entonces se unió a los alumnos de circo que entrenaban en las calles de La Habana.

Regresó a México, construyó un trapecio aprovechando sus conocimientos universitarios en materia de herrería, carpintería, metales y soldadura; y sin dudarlo en un par de meses dejó la Máxima Casa de Estudios y se fue a Europa a estudiar trapecio a vuelo.

Sin beca, sin hablar idiomas, sin carpeta de presentación, pero con muchos amigos en el extranjero y una voluntad de hierro, tocó muchas puertas, algunas se abrieron, otras no. “No sabía acrobacia, ni pararme de manos, no tenía la fuerza necesaria”, recuerda.

Estaba todo listo para que estudiara en Holanda, durante cuatro años, mano a mano (especialidad acrobática) y quizá trapecio, pero al regresar a tramitar su visado decidió pasar a Francia a conocer L’Academié Fratellini, una de las mejores escuelas de circo a nivel licenciatura que incluso permite realizar una maestría en La Sorbona.

“Aquel día, de la nada, una chica se sentó junto a mí y me ofreció su departamento, ella se iría a Dinamarca unos meses. Esto es frecuente entre la gente de circo”, comentó Julia Sánchez en entrevista durante uno de los recesos del Festival Siguiente Escena 2014.

Julia solicitó audicionar e insistió hasta que le permitieron subirse al trapecio. Un colega latino le traducía las indicaciones y de plano le dijo: “Mejor diviértete porque seguramente no volverás a estar arriba”. Y le hizo caso, se divirtió, deslizó su cuerpo con soltura pendiendo de un pie, con lo cual consiguió la anuencia del profesor más exigente, luego entregó un video al director y en poco tiempo recibió la propuesta para estudiar en esa academia gratuita, que además entrega una mensualidad a los alumnos para su manutención.

Durante los tres años que permaneció en Francia cursó tres especialidades: trapecio fijo, trapecio a vuelo y cuerda volante, así como: danza, pilates, barras y lagartijas, entre otras materias que se impartían.

En la ceremonia de graduación le ofrecieron empleo en un barco dando dos funciones diarias de trapecio a vuelo al aire libre para más de dos mil 500 pasajeros; luego trabajó en distintas compañías, festivales, y aunque el espacio limitado del barco no es exactamente lo que más disfruta porque le gusta caminar y recorrer las calles, volvió a él y de paso conoció y se enamoró del venezolano Mauricio González, con quien trabaja a dúo.

Mauricio González nació en Venezuela, empezó haciendo malabares por hobby, estudió acrobacia, equilibrio y técnicas aéreas en Argentina durante seis meses, obtuvo una beca para estudiar en China antipodismos, técnica ancestral en la cual elevas la cadera y manipulas objetos con los pies, tal como lo demostró la noche de clausura del Festival Siguiente Escena 2014, en la Plaza de Armas de Querétaro, jugueteando con una mesa al aire de manera magistral.

Julia y Mau tienen muchos proyectos a futuro: terminar Travesía, espectáculo a dos, del cual presentaron un fragmento en el Festival Siguiente Escena, abrir una escuela de circo social, investigar todo acerca de la divina proporción y el número aureo, y explorar acerca de esa ambivalencia constante en la que deambulamos los seres humanos pasando, a veces sin notarlo, de lo real a lo imaginario.